El periodismo autoritario es un verdadero
y horroroso oxímoron ideológico
Las opiniones que desde hace un corto tiempo se están difundiendo desde El Tribuno de Salta, en relación a hechos y dichos de los gobernantes locales y nacionales, desnudan la precariedad del andamiaje ideario que todo periodismo debiera tener sin excusas.
Alertado desde mi conciencia sobre la posibilidad de que se esté extendiendo el periodismo autoritario, con la consiguiente contradicción alarmante que suele generar el mal que corroe desde adentro del bien mismo, me convencí de su existencia en Salta y en este tiempo. El periodismo autoritario es un verdadero y horroroso oxímoron ideológico.
En el ámbito de las redes sociales (Facebook, Twitter, Blogs, etc) mucho se especula acerca de la supuesta pureza, objetividad y apego a la libertad de expresión sin presión, del periodismo que se practica desde estos medios informales del nuevo formato. Sin embargo mi precaria investigación me ha llevado hasta la opinión de un blogger español que en Twitter se identifica como @bonhamled , quien sobre la contradicción del espíritu periodístico de ese nuevo formato se expresa diciendo “…el periodismo ciudadano avanza. La pregunta es hacia donde se dirige con esa gran efervescencia. Hay quien dice que hacia la verdad revelada, la pureza de la libertad o el escapar al control de los poderes pero otros dicen que hacia un fascismo total por ofuscación y ennegrecimiento. Algo también muy contemporáneo. ¿Hacia donde vamos, comentando, diciendo, alimentando bulos, rumores, o enriqueciendo noticias con nuestra subjetividad a prueba de bombas? No tengo más remedio que reconocer mi ignorancia pero, sin embargo, notarme algo incómodo si todo esto, el expresar, el decir, incluso picado de actualidad, alimenta un monstruo autoritario de intereses espurios, compuesto de bloggers, opinadores, reporterillos, periodistas, gacetilleros, libelistas, arengadores, diatribistas, inflamadores y soflamadores.”
Me duele reconocer verdades innegables en estas opiniones, pero me obligo a preguntar si no es que esto también pasa en el periodismo formal de medios tradicionales. Creo que esta ocurriendo y que es evidente.
El periodismo que desea tener bailando al son de sus editoriales a los Gobiernos, a la Justicia , a las Legislaturas, a los partidos políticos, a las instituciones variadas de la sociedad toda y a la ciudadanía misma, suele ser el mismo que cuando es cuestionado o relativizado siente que esto proviene del autoritarismo, pero cuando apostrofa con sus dicterios e invectivas sin fundamentos ni sustentos, se ocupa de enarbolar banderas de libre expresión pretendidamente impolutas aunque se noten en ellas las marcas que dejan los intereses mezquinos que las sostienen. Cuando yo me opongo lo hago desde mi derecho, cuando otro se me opone lo hace desde el autoritarismo, parecería que están diciendo. Esto es periodismo autoritario, contradictorio en lo ideológico pero razonable a la luz del “fascismo total por ofuscación y ennegrecimiento”.
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