sábado, 11 de diciembre de 2010

Poema de Hugo Ovalle contra la xenofobia ignorante

Villa Soldati

-En desagravio a don Cornelio-
El asesino
se desentendió de la bala.
La vida se desentendió
del boliviano Quispe
y lo dejó cara al cielo
justo en la lonja de tierra
que el futuro le solía mostrar
en los socavones de Oruro.

En el dolor donde hervían
las humillaciones de ciertos argentinos,
la indefensión de la viuda
parió su huérfana sietemesina.

Nadie pensó que él cadáver
que llevaba la morguera de La Federal
eran los residuos del sueño
de nuestro Primer Presidente Patrio.

Claro,
para entonces no existía
la Republica Argentina,
pero ya era el vertedero
de la xenofobia que no deja de descender
desde las tres carabelas.

Hugo Ovalle
Salta, 10 de diciembre de 2010

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